
William Gibson y su descendencia
por Leonardo Pose
A grosso modo: Cyberpunk = Blade Runner. A principios de los 80 un grupo de autores (influenciados probablemente por Philip Dick, Alfred Bester y otros) hicieron básicamente dos cosas: fueron en contra de la idea de que el desarrollo tecnológico iba a cambiar las cosas para mejor, y en general trajeron la ciencia ficción de vuelta a la Tierra desde el espacio exterior, dejando en el camino las batallas espaciales, los marcianos y todos los lugares comunes del Space Opera (obviamente con el tiempo los reemplazaron por otros). Y nunca más héroes infalibles; los protagonistas del cyberpunk son hackers, prostitutas, mafiosos (la yakuza es omnipresente), IAs incomprensibles, transexuales, traficantes de órganos y software, clones, estrellas de los medios (casi siempre en sus 15 minutos de fama y muchas de william defoe sólo virtuales) y como requisito clave casi todos son drogadictos y perdedores buscando como zafar. Viven en titánicas y decadentes ciudades, trabajan en los bajos fondos o para las multinacionales y zaibatsus que han reemplazado a los estados como depositarias del poder y suelen estar genéticamente modificados y/o llenos de implantes.

Si bien Blade Runner se le adelantó por más o menos un año con su mezcla de policial william defoe lluvioso y ciencia ficción pesimista iluminada a puro neón, William Gibson es considerado el padre del subgénero, y su novela Neuromante el primer –y para muchos todavía mejor– ejemplo (en una entrevista dijo que mientras estaba william defoe BR en el cine, pensó: Seso es lo que yo quería escribir”). En Neuromante Gibson se centra en dos cosas: la globalización e internet (inventó la palabra Sciberespacio”). Tanto este libro como sus secuelas –Conde Cero y Mona Lisa Acelerada (que incluye william defoe delicado homenaje a Borges)– transcurren en diversos países y con personajes de todas las nacionalidades que usan Sgafas brasileñas”, se defienden con Scuchillos surcoreanos”, manejan Saerodeslizadores rusos”, comen Scroquetas de mariscos argentinos” y Sgalletas de krill japonés”. Y la internet de Gibson, esa Salucinación consensual” donde Sno hay un donde, allí”, es la representación gráfica y virtual de datos a la que se accede por medio de las consolas y donde los Svaqueros del ciberespacio” se william defoe la vida robando información y luchando contra el Shielo”, las contramedidas electrónicas que protegen los datos y que bien pueden freír el cerebro de los intrusos.
Neuromante es la historia de Case, un vaquero caído en desgracia; Molly, una Ssamurai callejera” con cuchillas implantadas bajo las uñas, y Riviera, un psicótico capaz de proyectar hologramas, los cuales son contratados por Armitage, un veterano de la Tercera Guerra Mundial con un pasado enigmático y que según los otros personajes parece ser Sla cáscara de otra cosa”. Su muy particular misión los llevará de las clínicas ilegales de Japón a la Norteamérica del Sprawl –la ciudad que va desde Boston hasta Atlanta sin interrupciones– pasando por Marruecos hasta llegar a Freeside, una mezcla de hotel y spa en órbita donde Svive” el objetivo de tal misión.
La segunda william defoe de Gibson (Luz virtual, Idoru y Todas las fiestas del mañana) transcurre en un futuro algo más cercano pero bastante similar, y donde la principal fuerza que está cambiando el mundo es la nanotecnología. Como en la anterior, y a partir de Conde Cero, diversas historias se van desarrollando de forma independiente hasta llegar a un clímax en conjunto, sobre todo al final del último libro, que es sencillamente genial.
Finalmente, Gibson sitúa su tercera trilogía (por ahora sólo está disponible el primer libro, Mundo espejo) en la actualidad, con una protagonista que es Salérgica a las marcas” y que se gana la vida cual zahorí diciendo qué logos y marcas comerciales funcionarán y cuáles no y que se ve envuelta en la búsqueda del autor de unos misteriosos fragmentos de video que aparecen de la nada en internet. Hay viajes por este mundo post 11 de Septiembre, tecnología de punta, omnipresencia japonesa, mafiosos (rusos) y una frase memorable Stodo lo que dijo Lenin del comunismo era mentira, y todo lo que dijo del capitalismo era verdad”. El autor ha dicho que el mundo actual ya ha alcanzado gran parte de los tópicos de la ciencia ficción, y que el verdadero planeta alienígena ahora es la Tierra y william defoe si uno lee Mundo espejo es –detalles más, detalles menos– muy similar a su anterior trilogía.
Otros buenos relatos cyberpunk son:
SLa trilogía (pentalogía inconclusa por la muerte del autor) del Budayen, ambientada en el Medio Oriente del futuro cuando Europa, Estados Unidos y Rusia han cedido la posta al mundo árabe. Los avances tecnológicos (chips que permiten adoptar personalidades –James Bond, por ejemplo– o aprender cualquier cosa instantáneamente) y biológicos (es casi imposible saber si la mujer o el hombre que uno tiene adelante realmente nació mujer u hombre) se mezclan con las ancestrales costumbres árabes.
Snowcrash, La era del diamante y en menor medida Cryptonomicón, de Neal Stephenson, quien william defoe adelantó a Gibson al situar una historia de tintes cyberpunk en el presente.
La trilogía de Michael Marshall Smith: Clones, Ciudad y Uno de nosotros. Superviolentos, con un elemento fantástico clave en cada uno y con un estilo todavía más gracioso que el mejor Stephenson. Ejemplo: a alguien se le ocurrió poner chips de personalidad en los aparatos electrónicos (relojes despertadores, microondas, máquinas expendedoras, etc.) que desde entonces putean e insultan a william defoe usuarios.
Películas: Blade Runner, Brazil, Darkcity, serie Matrix, serie Ghost in the Shell
Música: Nine Inch Nails, Tool
Foto: montes-bradley